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Mercedes Grau, una repostera con propósito

Liseth Gómez / @lisgomezzz
Fotos @comeresblog @samuelkauffman

Comunicadora social de profesión, esta caraqueña de 33 años de edad colabora regularmente con sus tortas y mini postres en fundaciones y organizaciones sin fines de lucro

Alfajores, brownies, dollies, torticas de queso, mini red velvet, mini torta de zanahoria, galletas, pavlovas, merengón  de fresa y marquesas son algunos de los postres con los que, desde el año 2011, Mercedes Grau Repostería endulza celebraciones, eventos privados, y colabora con fundaciones y organizaciones sin fines de lucro.

Mercedes Teresa, hija de los músicos Alberto Grau y María Guinand, estuvo durante años en clases de coro, piano y violín, pero su pasión, desde los 15 años de edad, fue la danza.  “En Venezuela se han cerrado mucho los espacios para los bailarines, así que tuve que buscar otra profesión”, dice Grau, egresada de la Universidad Católica Andrés Bello en Comunicación Social, Mención Publicidad.

“Me encanta comunicar, pero lo que estudié no fue la carrera de mis sueños. Después de dos años ejerciendo, me di cuenta de que quería emprender, tener mi propio negocio”, confiesa la caraqueña de 33 años de edad.

Desde pequeña, a Mercedes le encantaban los dulces. Sabía hacer brownies y alfajores, pero dedicarse a la cocina nunca estuvo en sus planes. “Siempre me ha gustado cocinar, en especial postres, pero en mi casa nunca había todos los ingredientes. Como tenía varios libros de cocina, entre ellos el de Armando Scannone, leía las recetas e intentaba prepararlas con lo que conseguía en la cocina”, recuerda.

A petición de familiares y amigos, Grau comenzó a vender los postres con una colega. La sociedad no duró mucho tiempo, pero Mercedes insistió en el negocio. “Cuando me pedían otros dulces, investigaba, leía y practicaba hasta dar con un buen resultado. Ya tengo mi lista de productos y mis recetas, por lo que muy pocas veces me toca recurrir a los libros. Mi tía, mis libros, el Internet y el ensayo y error han sido mis maestros”, comenta la caraqueña con casi nueve años dedicada a su emprendimiento.

Diez personas integran el equipo de Mercedes Grau Repostería, un catering de postres caracterizado, según su creadora, por la frescura de sus productos y la excelente relación entre precio y valor que mantienen.

En su catálogo, Grau reúne casi 60 opciones, en varias presentaciones y sabores. La torta Chococaramel es, particularmente, el orgullo de Mercedes. Se trata de un ponqué húmedo de chocolate, con capas de crema de chocolate y caramelo triturado. “Creé esta receta en 2014 para un cumpleaños especial porque quería hacer algo distinto”, asegura. Los dollies, que son galletas con chocolate, nueces y leche condensada; los alfajores y las torticas de queso son los consentidos entre los dulces pequeños.

Las tortas María Luisa, de Bufito, de naranja, de coco, de queso criollo, de crema catalana, la gringa –que lleva mantequilla de maní y mermelada de fresa-, la red velvet, la cuatro leches –con dulce de leche-, el ponqué de limón, el marmoleado, y el mousse de chocolate son otras opciones.

La mayoría de las recetas de Mercedes Grau Repostería son adaptadas al gusto de su fundadora. “No he inventado ninguna porque la pastelería es una ciencia muy precisa. Yo parto de recetas base y les agrego o quito lo que me parezca mejor”, destaca. “Mis mejores clientes y mis catadores número uno han sido mi familia”, agrega.

Los seguidores en Instagram también son importantes para Mercedes Grau. Allí publica recetas, responde preguntas y se mantiene en constante comunicación. “No tengo ningún tipo de estrategia comunicacional, yo posteo lo que me provoca, muy natural. No ha sido fácil, pero hemos crecido y siento que nos hemos convertido en un ejemplo para muchas emprendedoras”, dice.

La solidaridad

Mercedes Teresa considera que Venezuela es un país con muchas necesidades. Por ello, y para retribuir un poco al lugar que la vio nacer y que la ha formado, suele colaborar con organizaciones sin fines de lucro y labores sociales. Aunque la pandemia del covid-19 ha pausado la mayoría de estas actividades, espera volver muy pronto a llevar sus postres a los grupos y comunidades más desfavorecidas. 

“Todo empezó en 2017 en la época de marchas. Ese año formé una red de amigos para llevarle comida a las personas que estaban en las protestas  y a quienes se alimentaban de la basura”, relata Grau, quien también ha hecho aportes a hospitales, a la fundación Trazando Espacios y a la iniciativa Alimenta la Solidaridad. “Ya son tres diciembres que hacemos panes de jamón, con amigos y conocidos que nos donaron ingredientes, y los repartimos”, cuenta.

“Sueños tengo muchos. Me encantaría seguir creciendo”, concluye Mercedes Grau, indecisa sobre abrir una tienda al público, pues su prioridad es mantener la frescura de sus postres. Mientras tanto, Empacado y Listo, en La Trinidad, y Frescados, en Los Palos Grandes, tienen a la venta algunos de sus productos.

Para pedidos y más información mercedesgraureposteria@gmail.com y en las redes sociales @mercedesgraureposteria

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