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Valentina Inglessis, embajadora de la gastrobotánica en Venezuela

Liseth Gómez

La bióloga egresada de la Universidad de Los Andes promueve desde su comedor, ubicado en Mérida, la cocina vegetariana y el gusto por los productos orgánicos

Reivindicar la importancia de los vegetales es el objetivo de la gastrobotánica, corriente creada por el cocinero español Rodrigo de la Calle y el biólogo Sebastián Orts, que la merideña Valentina Inglessis adoptó en su comedor. 

Bióloga egresada de la Universidad de Los Andes, Inglessis se confiesa amante de la gastronomía y de su profesión. Durante su época de estudiante, y debido a los paros de profesores, cocinaba en casa para hasta doce de sus amigos. Luego, recién graduada, trabajó en el restaurante que Sumito Estévez abrió en la localidad. “Me convertí en su mano derecha y todas mis bases se las debo a él”, cuenta.

Durante años, Inglessis formó parte del equipo de La Boconesa, una empresa de conservas, mermeladas, hierbas y otros productos, pero fueron sus estudios en medicina china los que marcaron su camino en el mundo culinario. “Enfoqué toda mi cocina hacia la salud, con una visión oriental, y empecé a dar talleres”, dice la bióloga, quien en 2009 inauguró, en casa, su propio comedor: Valentina Gastronomía Holística. 

Lo que más disfruta Inglessis es la docencia. El restaurante, según ella, lo abrió por necesidades laborales. Los primeros cuatro años recibió, en su mayoría, ex compañeros de la universidad y en su segunda etapa retomó lo aprendido en su profesión. “Quise sumar más vegetales porque en Venezuela no hay cultura vegetariana”, asegura la merideña, de 55 años de edad, quien creó alianzas con productores de alimentos orgánicos y huertos para unirse a la corriente de la gastrobotánica. “Tuve acceso a productos diferentes como el maíz morado y otros tipos de lechuga que no tenían los demás y que pude sumar a mis platos”, agrega. 

El menú de Valentina Gastronomía Holística variaba según la temporada y lo que se encontrara en el mercado. Algunas veces, Inglessis modificaba los platos durante la jornada laboral, en la que le llegaban bolsas con nuevos vegetales que no podía desperdiciar. 

Pero a pesar de la variedad del menú, los lunes de cocina venezolana y los miércoles vegetarianos se mantenían. En este último, destacaban las hamburguesas elaboradas con quinoa, batata, avena u otros ingredientes, acompañadas con vegetales encurtidos, chips de zanahoria y salsas de la casa. También eran demandadas las pizzas a la leña con ricotta y coliflor, y los anafres de los días jueves.  

Debido a un accidente que sufrió el año pasado, el comedor de Valentina permanece cerrado. Sin embargo, la acreedora de una mención Tenedor de Oro 2015, otorgada por la Academia Venezolana de Gastronomía, se prepara para abrir este segundo semestre de 2020. Mientras tanto, sigue dando clases. 

Con los talleres “La espiritualidad en la cocina”, Inglessis comenzó, desde este mes de marzo, una nueva etapa. “Quiero que se lleve a cabo un viaje de reflexión de porqué comemos, que las personas vean el alimento como una ofrenda del universo y que entiendan el significado que estos tienen más allá de lo evidente”, explica. El color, el contenido nutricional y el origen de cada producto son importantes pues, asegura, cada uno tiene algo que decir. De acuerdo con esta filosofía, la remolacha representa la sangre y la familia; la naranja, la salud; el maíz; la creación; las algas, los sueños, y la auyama simboliza el renacimiento, por mencionar algunos ejemplos. 

“La idea es preparar un menú de degustación que vaya acorde con este concepto y explicárselo a la gente”, concluye sobre el evento que espera realizar una vez al mes en su local. 

El comedor de Inglessis está ubicado en la urbanización Santa María Sur, calle Los Nevados, estado Mérida, cerca de la Asociación de Profesores de la Universidad de Los Andes (APULA). Información en talleresgastrobotanica@gmail.com y en Instagram @cocinadevalentina

Fotos: Nadia González y Juan Luis Astudillo