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En Ofhelia la gastronomía complementa la propuesta de coctelería y cafés

Ileana Matos @improductora

El chef Tomás Fernández es responsable de los platos que ofrece el gastrobar para acompañar las cartas de licores y combinados, y de barismo profesional

Es un gastrobar, el primero de su estilo en Caracas, diseñado por los arquitectos Danilo Rodríguez y Mary Fermín y ambientado en los años veinte. La mejor referencia de ello es su decorado, en el que destacan los colores verdes y dorados.

Además del servicio en barra, en el lobby y en la terraza, el local ofrece un salón VIP para ocho comensales, y atiende a su clientela de miércoles a domingo, a partir de las 5:00 pm y hasta bien entrada la noche.

Se trata de Ofhelia y su principal oferta son los cocteles y el café, que tienen su complemento culinario es un menú de siete platos para picar -además de los chips de la casa, salados y algo picantes- que cambia semanalmente y es responsabilidad del chef Tomás Fernández.

“Ofhelia aprovecha el interés de comensales de otros locales del centro turístico Altamira Village, en donde está localizado, de terminar la noche con el disfrute de un coctel o un buen café”, explica Fernández, quien recuerda que el gastrobar abrió sus puertas en diciembre de 2019 y ofreció servicio hasta marzo de 2020. “A partir de entonces y por causa de la pandemia ofreció, como todos los locales del país dedicados a la restauración, un servicio de delivery que nada tenía que ver con su concepto original”.

Al retomar las actividades y bajo la guiatura de Fernández, que propuso un plan culinario para el salón privado en donde se puede elegir el menú a disfrutar -por ejemplo, sabores de India- se actualizaron las cartas de cocteles y cafés, y se añadió la propuesta gastronómica con la que se acompañan.

Para la segunda semana de enero el menú ofreció langostinos en nido kataifi y agridulce picante, vuelve a la vida, mar y tierra con crocantes de camarón y caracoles con mantequilla de perejil, brusqueta de prosciutto y puntas de espárragos, y un trío de mini hamburguesas de medallón de lomito, en tres salsas y tres quesos, servidas en pan de batata.

La carta se complementó con lo que Fernández denomina piedras -rocas planas, lisas y delgadas-, una Asiática, de pesca ahumada y alga wakame, y otra Europea, que combinó una selección de charcutería y quesos de cabra locales.

A Fernández lo acompañan en la cocina del local –tan pequeña que no ofrece facilidades para elaboraciones más exigentes- los cocineros Ángel Zambrano y Everson Landaeta.

Los cocteles. De la barra es responsable Moisés Mercedes, formado en la Academia Venezolana de Bartender, quien aprovechó una estadía de seis meses en Beijing, ciudad en la que hizo un diplomado sobre cultura china y se puso al día con su oficio.

En Ofhelia -dice- ofrecemos versiones propias de la coctelería clásica, como el mojito, que se elabora con ron blanco y al que se le añaden licor y jarabe de melocotón, además de zumo y refresco de limón, y creaciones de la casa como el Alcapone Gin, con jarabe de lavanda, pimienta, anís estrellado y romero.

“Pero lo que más despierta la atención de la clientela son los cocteles tikki, que se ofrecen en los recipientes tradicionales que se utilizan para su servicio, muy relacionados con la cultura polinesia” agrega Mercedes, siempre detrás de la barra y frente a un anaquel en el que destaca una buena variedad de destilados y vinos.

La carta de cocteles tikki comienza con Guerrera Tikki, que lleva espumante, jugo de naranja y flor de Jamaica, y sigue con Tuvalo, que mezcla ron blanco, licor y jarabe de durazno, albahaca, zumo de limón y jarabe de almendras, con Vavau, combinación de ron con coco, licor de cambur, limón, zumo de piña, Blue Curaçao y zumo de parchita, y por último Haa Ku, una mezcla de ron blanco y jarabes de piña y tamarindo.

El café. La carta de los baristas es más amplia. De la preparación de los cafés es responsable Richard Fonseca, que se apoya en Xabier Bolívar –que también asiste al jefe de barra- y lo primero que aparecen en la lista son los Frapuccinos, todos son espresso doppio ristreto y llevan, además de sus propios aderezos, jarabe de vainilla y leche.

El Ofhelia se combina con leche condensada, helado de mantecado, caramelo y canela, el Amore con sirope de chocolate y crema de coco, el Turrone con jarabe de avellanas, ingrediente que también enriquece al Nud y al Pasión. Todos se sirven calientes, pero también hay opciones frías o con licor, así como chocolate e infusiones, calientes o fríos, que ponen el toque final a la carta.

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