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A los rones de Carúpano los distingue la belleza de sus aromas y sabores

Ileana Matos @improductora

Carmen López de Bastidas llegó a Destilería Carúpano hace 31 años con la misión de crear el departamento de Control de Calidad de la casa ronera. Comenzó de cero. Era una empresa artesanal, de poca tecnología y debió enfrentarse a un equipo de hombres que no veía con buenos ojos su empeño por imponer las normas que han dado como resultado rones de fama mundial.

“Terminaron aceptándome. Ayudó la confianza que depositó en mí la familia Morrison”, dice la maestra ronera, que dio sus primeros pasos en el mundo del ron, en la destilería, guiada por alguien que sabía mucho del tema y que venía de Pampero.

“Fue una asesoría. Trabajábamos dos horas diarias y aprendí sobre formulación, análisis sensorial, control de calidad y estandarización”, explica López de Bastidas, que actualmente entrena a dos mujeres en el oficio, a las que -dice- les falta por lo menos una década de aprendizaje para incorporarse a la breve lista internacional en la que ella es la más destacada.

Mejor clima.  Carmen llegó a Carúpano, donde nació, desde Caracas, en busca de un clima más benévolo que el de la capital, que le permitiría a su hija superar el asma que sufría. Trabajaba en Basf y poco después de llegar a la localidad sucrense alguien a quien conocía la buscó para animarla a formar parte del equipo de la destilería, seguro de que su experiencia como técnico en química -y su maravilloso olfato- sería de gran ayuda.

Al principio no tenía muy claro si valía la pena aceptar la propuesta laboral, en vista de lo poco que conocía los procesos que exige la elaboración del ron. Terminó aceptando y un año después presentó a la junta directiva de la casa -que en esos momentos solo ofrecía Real Carúpano Extra, muy valorado por los zulianos, que salió del mercado, y Real Carúpano Oro, hoy Carúpano 12, con una fórmula muy mejorada-  sus dos primeras fórmulas: Solera Añejo Centenario y Legendario.

A partir de allí la carrera de la maestra ronera no ha dejado de crecer. Tampoco su pasión por el destilado. El año pasado, pocos días después de que comenzara el confinamiento por la pandemia, Destilería Carúpano presentó, de forma virtual, Carúpano 18 Reserva Limitada, un ron exquisito  que destaca por su paleta de aromas -flores blancas, chocolate, quesillo, madera, frutos secos-, su sabor, sus lágrimas, que descienden lentamente por el vidrio de la copa, la mejor muestra de un correcto envejecimiento, y su perfecto equilibrio.{{img}}

“Carúpano Reserva 18 Edición Limitada es una mezcla de varios rones de hasta 18 años de envejecimiento y ofrece lo que más aprecio de un ron, la belleza de sus sabores y sus aromas”, afirma López de Bastidas. No deja de destacar los beneficios que aporta en la elaboración de los rones de Destilería Carúpano el entorno natural que rodea Hacienda Altamira donde está localizada: en el valle de Macarapana cuyo clima montañoso, cercanía al mar y el agua con el que se elabora, las del río Chuare que cruza estas tierras, ofrece a sus destilados características excepcionales.

Casi un año después de la presentación virtual de Carúpano 18 Reserva Limitada y de meses confinada por exigencias de la pandemia, la maestra retoma la promoción de su última creación, en encuentros privados que reúnen a pocas personas, uno de ellos ofrecido hace una semana, durante el cual recordó que el destilado es producto de una triple filtración y que, como todos los rones de la casa no llevan agregado alguno.

“Cada uno de los rones que participan en su mezcla está perfilado en cuanto aroma y sabor”, explica, antes de añadir que una vez que consigue el perfil deseado  los presenta a un panel integrado por miembros de la junta directiva de Destilería Carúpano y expertos externos, quienes valoran sus características y hacen las sugerencias con las que se trabaja para obtener lo verdaderamente importante, un ron sabroso, aromático y bien equilibrado.

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