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Además del vino, el maridaje está abierto a muchas posibilidades

Cuando se habla de maridajes gastronómicos se piensa inmediatamente vino, pero más allá de él hay otras bebidas que se pueden combinar a la perfección con los mejores platos

El maridaje es, de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española en su segunda acepción, la “unión, analogía o conformidad con que algunas cosas se enlazan o corresponden entre sí” y, gastronómicamente hablando, “el proceso de casar metafóricamente a un alimento con un vino con la intención de realzar el placer de comerlos”, según la definición que ofrece la enciclopedia libre Wikipedia. Sin embargo, cuando hablamos de maridaje, hay vida más allá de los caldos.

Porque la armonía de alimentos no tiene por qué limitarse únicamente al vino, de acuerdo con lo que publica el site www.bonviveur.es. Otras bebidas como las cervezas, los destilados, los tés o incluso el agua, son susceptibles de encontrar pareja gastronómica teniendo en cuenta los tres principales tipos de combinaciones: el maridaje por contraste, el maridaje por analogía y el maridaje por proximidad.

Maridaje con agua

Cuando hablamos de bebida en una comida, más allá del vino, las más comunes que solemos encontrarnos son el agua y la cerveza.

En el mercado encontramos agua con o sin gas, de alta o baja mineralización, extraídas de manantiales o procedentes directamente de glaciares, filtradas mediante rocas volcánicas o embotelladas a partir de agua de lluvia. Las opciones son varias y muy diversas y para todas ellas encontramos un tipo de alimento con el que casan especialmente.

Por ejemplo, para las de más alta mineralización, con ciertos matices incluso metálicos, carnes contundentes como las rojas. Para las más débiles, menos perceptibles, alimentos más suaves, sobre todo postres y mariscos, donde no empañen el sabor. Y si hablamos de agua con gas, son el mejor acompañante de entrantes y especialmente de ensaladas, magnificando sus sabores.

Maridaje con cerveza

Con el auge que la cerveza ha tenido en los últimos años, con el sinfín de las artesanales que han ido surgiendo, el maridaje con esta bebida se ha vuelto bastante común.

Una cerveza de trigo, generalmente con un carbonatado acentuado y una acidez notable, resulta perfecta para acompañar cremas, quesos o mariscos. Las Pale Ale, algo amargas y con cierto toque cítrico, maridan perfectamente con carnes rojas. Las negras, más clásicas que las anteriores, son ideales para las carnes de caza o incluso para dulces como el chocolate. Las de estilo IPA o APA, de amargo más evidente, son por su parte las acompañantes perfectas de platos picantes y especiados. Por último, las belgas son indispensables con estofados.

Maridaje con tés

El té es una bebida milenaria, con siglos y siglos de historia, que gracias a la multitud de variedades en las que se presenta ofrece unas posibilidades de maridaje muy similares a las del vino. Esto es posible gracias a que el té, al contrario de lo que suele creerse en Occidente, es un perfecto acompañante no sólo de postres o meriendas, sino también de comidas o cenas.

Así pues el más clásico, el té blanco, es posible combinarlo con platos que contengan frutos secos o con los postres, al ser más suave. El negro, más intenso, resulta genial para comidas saladas y picantes, ya que acompaña de forma muy adecuada tal fuerza gustativa. El verde, por su parte, dependiendo de su cualidad particular o bien es buena pareja de comidas con alto aporte calórico, como las frituras, o bien de todo lo contrario, de vegetales, además de acompañar perfectamente aves y pescados, sea como sea. Finalmente, el té rojo se recomienda para comidas grasas así como con postres especialmente dulces.

Maridaje con destilados

Y por último, nos ocupamos de los destilados. Aunque estos son más propios de momentos fuera de las comidas o, como mínimo, de la sobremesa, cada vez más algunos sommeliers se atreven a realizar maridajes con ellos en comidas o cenas, aunque no sean nada fáciles.

El ron, aunque lo suyo sería conjuntarlo con un buen puro, puede ser un complemento adecuado de quesos como el brie o platos de cocina japonesa como el sashimi. El whisky por ejemplo, normalmente rebajado con un poco de agua dada su intensidad, es recomendado para acompañar platos de carne de caza y frutos secos, además de postres con sabores como el chocolate o la vainilla presentes. El vodka, sobradamente conocido por casar con el caviar, también podemos conjuntarlo con salmón o pescados ahumados. El tequila, naturalmente con cocina mexicana, y la ginebra, siguiendo una corriente actual, con carnes y hamburguesas.

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