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Juan Pablo Márquez se impone a la crisis con Experiencia Panarra

Liseth Gómez

El merideño, conocido en redes sociales como @pan_comido, ofrece cursos de panes rústicos, integrales, enriquecidos y dulces con una masa madre que bautizó como “la pichona”

Juan Pablo Márquez se inició en la panadería para acompañar a su novia en un emprendimiento. Lo que comenzó como un hobby, años más tarde se convirtió en el proyecto de vida de este joven merideño.

Egresado de la Universidad de los Andes en Ingeniería Eléctrica, Márquez se dejó atrapar por los encantos de la panadería. “Lo que a mí me enseñó la carrera fue a investigar, a querer entender porqué y cómo suceden las cosas. Fallaba con todas las recetas y eso me generaba más curiosidad”, cuenta.

Fue en el año 2010, mientras hacía una cerveza artesanal en casa, que Márquez conoció los fermentos. Su masa madre, con la que luego elaboró panes y a la que llamó “la pichona”, se convirtió en el alma de Pan Comido.

Una época difícil para los venezolanos fue el año 2014. Las protestas en las calles, de quienes exigían elecciones generales y la salida de Nicolás Maduro del gobierno, paralizaron las actividades. Pan Comido, que ya estaba encaminado a su desarrollo comercial, también se detuvo. “No podíamos salir y alimentamos a 15 familias del edificio con las pizzas que preparábamos. Las regalábamos, pero luego los vecinos quisieron comprarlas”, recuerda el merideño a sus 38 años de edad.

Gracias a su carrera universitaria, y su conocimiento en análisis de costos, Juan Pablo creó con un amigo un modelo de negocio. Ya no quería solo hacer y vender pan, sino invitar a las personas a prender el horno y amasar. “Decidimos enseñar a hacer panes, a dominar las técnicas y a manejar correctamente los ingredientes”, dice Márquez sobre el nacimiento de su nueva marca: Experiencia Panarra.  

“Panarra” se le dice al aprendiz de panadería. En su Experiencia, que luego llevó a Caracas, Puerto Ordaz, Guanare y Puerto La Cruz, Márquez dictó cursos de panes rústicos, enriquecidos, integrales, dulces, navideños, rellenos, con tubérculos, y pizzas. Los de hamburguesa, el de chocolate y el brioche de batata eran sus productos estrella.

Como autodidacta, Márquez asegura que cualquiera puede ser panadero. “Lo que se necesita para hacer un buen pan es un buen horno, ingredientes de calidad y mucha paciencia”, asevera.

El fundador de Experiencia Panarra se ha tomado un tiempo y se ha dedicado a la construcción de su tercer horno. En este, dice, quiere que sus alumnos regresen a la “vieja escuela” y no se apoyen tanto en la tecnología. Los nuevos cursos iniciarán muy pronto.

El objetivo de Juan Pablo Márquez es que las personas aprendan a hacer su propio pan. Recuerda que antes era muy accesible, pero se ha convertido en un reto innovar en el mercado con insumos a precios tan elevados, con servicios básicos tan escasos y con las abundantes dificultades del país. Asimismo, lamenta que recetas tradicionales, como la del pan tovareño, se estén perdiendo. “Quiero contribuir a que no se pierda la cultura de pan de Venezuela y que esas fórmulas tan importantes no desaparezcan”, concluye. Mientras prepara su regreso con Experiencia Panarra, Márquez revela secretos y ofrece consejos de panadería en el sitio http://experienciapanarra.food.blog y en las redes sociales como @pan_comido

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